sábado, julio 14, 2012

Entrevista Jaume Rodó

“Es imposible gobernar bien si crees que posees la verdad absoluta”

Para muchos, la figura de Jaume Rodó siempre estará ligada a la alcaldía de Ullastrell. Doce años en el cargo (y un total de 29 en política municipal) le avalan. Las ha visto de todos los colores.

Fue uno de los protagonistas de las primeras elecciones democráticas en el municipio y asegura que su primer objetivo en política fue intentar que “el alcalde perteneciese a algún partido catalán”. Ha gobernado en coalición con los mismos partidos con los que ha estado enfrentado. Pocos conocen tan a fondo el juego de la política municipal. Ahora se marcha, y lo hace sin alardes, haciendo gala del mismo perfil bajo y sereno que siempre le ha precedido. Aprovechó un acto informativo de la oposición para, en el último momento, y con una intervención de quince segundos, decir adiós a la primera línea de la política municipal.

Asegura que no se va, que seguirá trabajando en la retaguardia y aportando su granito de arena, pero que se retira de los focos. Sus inquietudes culturales ocuparán, a partir de ahora, el hueco que le dejará la ausencia en juntas de portavoces y comisiones informativas.

Adiós a casi treinta años haciendo política municipal...
Veintinueve. Y no... no digo adiós. Seguiré formando parte de mi partido, asistiendo a las reuniones, aportando en la medida de lo posible y poniendo a su disposición la experiencia que acumulo. Ahora veré los plenos desde el otro lado... pero los veré igual. No ha dejado de interesarme, ni la política, ni lo que le pasa a Ullastrell.

¿Y qué le pasa a Ullastrell?

¿Hoy por hoy?Que está mal gestionada. Muy mal. El actual gobierno, por ponerle un ejemplo, no ha cumplido con la implantación de la transparencia de la que tanto se llenaba la boca cuando estaba en la oposición. No se puede gobernar pensando que uno tiene la verdad absoluta. Tampoco tiene sentido que la periodicidad de los plenos haya pasado de ser mensual a trimestral. No hay celeridad, no hay posibilidad de debate justo y continuado. Y ese partido se juega en los plenos.

Entonces... ¿no le convence la fórmula alternativa establecida por el nuevo ejecutivo, de convocar comisiones informativas con los vecinos?

Para nada. De hecho nos propusieron participar en este tipo de actos. Una especie de comparecencia conjunta. Un debate público entre todos. Obviamente dijimos que no. A mí me gusta que, cuando los políticos hablen, haya un acta, una secretaria tomando notas, que todo lo que se diga conste de forma oficial. Llevamos pidiendo la vuelta a los plenos mensuales desde que se inició el mandato y me voy sin conseguirlo. La transparencia es fundamental en democracia, para que la gente se exprese y diga lo que quiera. Yo corrí delante de los grises, pero no para que la gente me votase a mí, sino para que votasen al que quisieran. Hace falta más pluralidad y transparencia.

Transparencia al margen, ¿en qué situación deja Ullastrell?

Con varios problemas graves por resolver. La paralización de las obras de la escuela ha sido la última mala noticia. De hecho, mi adiós estaba previsto para bastante antes, pero quise seguir para dejar solucionado el asunto del colegio.

¿Ustedes lo hubieran gestionado de otra forma?

Sin lugar a dudas. Y no hubiéramos permitido que se parasen las obras. No tiene lógica que la empresa deje de trabajar justo después de recibir 600 mil euros. Yo ya me hubiera preocupado de que eso no sucediese. Si logré negociarlo con Ernest Maragall, ¿no iba a conseguirlo con una empresa?

¿Y la planta de tierras?

Ese es otro problema que puede resultar mortal de necesidad. Nos encontramos en un escenario en el que llevamos todas las de perder. Si los jueces deciden que se puede construir, no cobraremos lo que estaba estipulado en nuestra negociación. Y si al final no autorizan su construcción, nos endeudaremos pagando indemnizaciones a esa empresa.

Sigue creyendo que se jugó sucio en ese aspecto...

Yo no hubiera actuado así, es lo que sé. Ni con lo de la planta ni con lo de la escuela. Sacar pancartas, echar a la gente a la calle, vender una idea errónea de lo que es ejercer presión... nada de eso nos ha beneficiado. Todas estas actuaciones sirvieron como filón electoral, pero una vez que estás gobernando debes priorizar las necesidades del pueblo, y los enfrentamientos no benefician. Además, esas formas de hacer política tienen fecha de caducidad.

¿Se va con rencor?

En absoluto. Hacia nadie. He vivido en mis propias carnes mociones de censura, a favor y en contra. He pactado con partidos con los que luego hemos estado enfrentados... pero prefiero no llevarlo al ámbito personal. Es el juego de la política y hay que saber en qué lado está cada uno.

¿Cuál es el recuerdo más positivo que se lleva de estos 29 años?

He intentado trasladar mi carácter personal a la política, plano y sereno. Me voy con la conciencia tranquila y con la cabeza alta. Puedo ir a todos lados sin problema. No he demostrado grandes alegrías ni grandes desengaños. No he hecho amigos, porque la política no es para hacer amigos, pero he establecido buenas relaciones con los alcaldes de toda la comarca. Me voy con la sensación de haber servido al pueblo de la mejor manera que sé.

¿ Y el peor episodio que recuerda?

(Medita unos segundos). Tal vez el pleno de investidura en el que la concejal de mi partido no nos dio el apoyo. El difunto Sebastià Homs, ex alcalde de Viladecavalls, me advirtió por teléfono, en una conversación informal, de que debíamos tener cuidado con las listas. Aquello no fue una buena experiencia ni un ejemplo para nadie.

¿Cómo quiere que le recuerden?

¿A mí? Mejor que no me recuerden (ríe). Llegué sin hacer ruido y así me voy. Seguiré en el pueblo, no me marcho a ningún lado. Creo que me recordarán por haber sido más gestor que político. Nunca le llamé la atención a un concejal. Siempre me “comí los marrones” sin aspavientos. Imagino que me recordarán así.

Ya partir de ahora... ¿echará de menos la primera línea política? ¿Le toca aburrirse?

¡Yo nunca me he aburrido! Ahora tendré tiempo para otras actividades. Estoy preparando una obra de teatro. Siempre he actuado con el grupo local (GATU) pero optaba por hacer papeles más cortos. Ahora me permitiré interpretaciones más largas. También estoy estudiando inglés. Y seguiré estando presente en los plenos, aunque sea desde el otro lado.

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